viernes, 6 de mayo de 2016

Antes de Darwin_Investigación_Módulo 16. Evolución y sus repercusiones sociales



Fuente: Módulo 16. Evolución y sus repercusiones sociales. Revolución Darwiniana, Pp.7-14., recuperado de https://www.dropbox.com/s/wass552l8kptxdf/M16_U1ext.pdf?dl=0


Antes de la teoría de la evolución, el ser humano, curioso por naturaleza, buscó diversas explicaciones a la biodiversidad, y en este tema daremos cuenta de algunas teorías.

Los primeros registros que se tienen acerca del interés de los seres humanos por explicar la biodiversidad nos llevan al siglo IV antes de nuestra era (a.d.n.e.), cuando Aristóteles, uno de los primeros naturalistas, trató de organizar toda lo que veía, tanto a los seres vivos como a la materia inanimada. Este filósofo consideraba que el ser humano estaba hasta arriba de su scala naturae (escala natural o cadena de los seres), sólo superado por seres celestiales, y que de él iban descendiendo en orden de inferioridad el resto de los animales, las plantas y al final los minerales. También consideraba que los seres vivos eran inmutables, es decir, que no cambiaban en el tiempo (lo que se conoce como fijismo), idea que prevaleció hasta el siglo XV.

A raíz de la comprobación y descripción de nuevas especies encontradas,  gracias a las exploraciones marinas, los naturistas de la época del siglo XVI conformaron una nueva área de conocimiento: la biogeografía, cuyo fin era estudiar la distribución de los seres vivos.


Las observaciones y las descripciones aportaron información a los naturalistas quienes encontraron semejanzas entre las especies de continentes separados y se hicieron la gran pregunta “¿A qué se debe esta semejanza?”

En el siglo XVII había naturalistas que hacían estudios de anatomía comparada, cuya finalidad era describir las diferencias y semejanzas de los planes corporales de los seres vivos. Para ese entonces la pregunta que guiaba a los científicos naturalistas era “¿Por qué organismos tan diferentes entre sí tienen estructuras muy similares?”. Para resolverla, y a partir de la semejanza de las estructuras corporales, de seres vivos que no siempre convivían al mismo tiempo que los científicos, fue que hacia finales del siglo XVII una nueva área de estudio entró en escena a enriquecer la historia de los seres vivos: la paleontología, dedicada al estudio de los fósiles.

El estudio de fósiles, más la información proporcionada por la anatomía comparada y la naciente ciencia de la geología, permitió establecer que la presencia de organismos en las capas más profundas de la Tierra se debía a su antigüedad y que los organismos encontrados en la superficie eran más recientes. Sin embargo, también muchos estudiosos notaron grandes semejanzas entre organismos de las capas más antiguas con los de las más recientes (se empezó a proyectar una cronología entre las capas de tierra).

(1817) George Cuvier publicó las grandes semejanzas que existían entre esqueletos de elefantes recientes con fósiles de mamut y mastodontes. En sus investigaciones concluyó que los elefantes de la India y los de África eran especies diferentes; además los mamuts y los mastodontes se diferenciaban de ambos y posiblemente ya estaban extintos. Estos trabajos lograron que la comunidad científica aceptara las pruebas de la extinción de las especies como un hecho.

Cuvier trató de explicar la sucesión de fósiles en las columnas estratigráficas mediante su teoría del catastrofismo, en la que proponía que las especies fósiles se habían extinguido debido a diferentes catástrofes. Esto implicaba que en ciertas eras existieron especies que se extinguieron y luego fueron sustituidas por los individuos sobrevivientes. En ningún momento consideró que el cambio en las especies fuera gradual, del mismo modo que los que creían en los presupuestos fijistas. En la época de Cuvier se creía que los seres vivos habían sido creados, tal como eran y sin cambio en el tiempo, por una presencia divina y creadora. La teoría de Cuvier no se oponía a concepción de los seres vivos por lo que su teoría catastrofista fue aceptada por la comunidad científica.

Otros científicos de la época rechazaron la teoría de Cuvier y abogaron por el cambio gradual de las especies. Estos científicos se apoyaron en la estratigrafía, la geología y en el registro fósil para contra argumentar.

Charles Lyell (1784-1845) considerado como el fundador de la geología, supuso que las mismas fuerzas terrestres, como el vulcanismo, los terremotos y la sedimentación fueron los responsables de los cambios en la morfología de la Tierra y no las grandes catástrofes. Para Lyell, la falta de evidencias que indicaran un cambio gradual de los seres vivos era un problema del registro fósil, pues algunas especies eran más susceptibles a fosilizarse que otras, y no a la sucesión de especies debido a grandes catástrofes. Estas ideas fueron fundamentales para estructurar la teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin.

Carl von Linneo (1707-1778) afirmaba que era posible crear un sistema natural de clasificación a partir de la creación divina, original e inmutable, de todas las especies. Demostró la reproducción sexual de las plantas y dio su nombre actual a las partes de la flor. Utilizo la nomenclatura binómica para nombrar a las plantas y utilizando un nombre para el género y otro para la especie. A diferencia del sistema empleado con las plantas, su clasificación de los animales recurre a una variedad de características que incluyen observaciones de su anatomía interna.

Organizó y transformó los antiguos métodos de clasificación de una forma coherente y sencilla, asignando una denominación binomial para cada especie. Su teoría ha sido asumida internacionalmente como el sistema científico de clasificación de los seres vivos, válido hasta el presente. Fuente: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=linneo-carl-von


Jean Baptiste Lamarck (1744-1829) fue el primer naturalista en proponer un mecanismo que explicara cómo y por qué los seres vivos se adaptaban al ambiente cambiante.
Lamarck propuso que la gran variedad de organismos habían evolucionado desde formas simples debido a su capacidad de adaptación a un ambiente cambiante, pues las alteraciones ambientales generaban nuevas necesidades en los organismos. Estas alteraciones propiciarían una o varias modificaciones que serían heredables.

Lamarck concentró sus conclusiones en dos leyes:

En la primera ley, llamada de uso y desuso, Lamarck expone que el uso frecuente de un órgano se desarrollará más, mientras que uno que no se usa, se atrofiará.

En la segunda ley expone que el cambio de los órganos está en función de las condiciones a las que el organismo está expuesto. Además, que para que perduren, dichas modificaciones deben ocurrir en ambos progenitores, así como que la descendencia los mantenga y los herede.

En ambas leyes se infiere que cada generación estará mejor adaptada que la anterior.

Para Lamarck las especies evolucionaban desde formas simples hasta más complejas, y consideraba al ser humano el punto máximo de la evolución.

Malthus (1766-1834)  Su gran aportación a la Economía de su época fue el libro Ensayo sobre el principio de la población publicado en 1798.
Malthus tenía la idea de que la miseria, la pobreza y la desigualdad económica de la clase trabajadora, en un entorno capitalista, era una consecuencia del crecimiento de la población y la escasez de recursos. Esta idea de que la población crece más que los recursos fue fundamental para que Darwin desarrollara su teoría de la evolución.

Charles Darwin (1809-1892)
Hacia 1831 todavía existía una gran confusión acerca de la razón de la diversidad de las especies vivas y cómo cambian. En ese año Darwin se embarcó en un viaje alrededor del mundo, cuya misión era hacer estudios topográficos de las costas del Pacífico sur, entre otros encargos.

Debido a que era un estudio geológico, Darwin se llevó al viaje el libro Principios de Geología de Charles Lyell con el que estaba de acuerdo, a pesar de que la teoría del uniformismo (de Lyell) no era bien aceptada por la comunidad científica, pues en ella expresaba que los procesos de erosión, el vulcanismo y la erosión cambiaban el paisaje, pero en lapsos de millones de años, cuando la edad de la Tierra aceptada era de 6000 años.

Al regresar a Inglaterra, en 1836, cuando Darwin revisaba sus notas, leyó un artículo publicado por Thomas Malthus, de quien ya hablamos anteriormente. Recordarás que Malthus propuso la idea de que si la población crece más que los recursos, se enfrentaría a un periodo de escases y posteriormente morirían. Darwin asoció esta idea con lo que observó en su viaje: si cada población tiene la capacidad de producir cientos de individuos, y éstos a su vez de producir más individuos, llegaría un momento en el que el espacio y los recursos serían insuficientes, pero para él había algo que regulaba las poblaciones de las especies. Al comparar y notar las variaciones entre individuos de la misma especies, como tamaño y color, atribuyó a estos rasgos su capacidad de sobrevivencia.